Las mudanzas y el estrés.

Este término puede generar un alto nivel de estrés solo de escucharlo o leerlo, entonces ni hablar de llevarlo a la práctica, dicen los que saben que  las mudanzas se encuentran en tercer lugar después del duelo o de un despido, porque deja a la persona agotada físicamente y emocionalmente perturbada, pero claro, a veces es una necesidad el hecho de tener que cambiarnos de vivienda bien porque la familia crece, o porque existe una oportunidad de trabajo que exige un traslado o simplemente porque queremos mejorar nuestro nivel de vida, sea cual sea el motivo un cambio de hogar siempre traerá consigo miedos, al cambio, al fracaso, a la equivocación, a no mejorar la situación de vida, a lo desconocido…eso sin hablar del tema de desmontar toda tu casa y tener que montarla luego en otro sitio, pero claro siempre hay que sacarle la parte positiva a todo no?  En estas circunstancias, lo mejor es tratar de enfocarse con entusiasmo a la tarea, mantener el equilibrio y la armonía familiar, intentar hacer placentero el traslado y organizarse con tiempo, conservando el optimismo y teniendo una actitud positiva.

 Es necesario aceptar que durante un tiempo habrá mucho desorden, nos costará encontrar las cosas, tal vez al llegar a la nueva casa sientas que no estás en casa, la ves más pequeña de lo que pensabas, tiene poca luz, no te haces a la idea de cómo organizarlo todo, los muebles no caben por la puerta y tantas otras cuestiones que nos llegamos a replantear, pero solo será cuestión de tiempo, luego llegarán las expresiones de satisfacción, de tranquilidad y de placer. Por este motivo es muy importante antes de comenzar con todo visualizarse en el nuevo lugar de residencia en óptimas condiciones, con todo arreglado y sintiéndose muy satisfecho, esto puede ayudarnos a relajarnos y vivir esa situación con menos estrés. Lo peor en estos casos es pretender tener todo bajo control, porque eso es imposible, ya que en una mudanza hay que depender de muchas personas, no solo para el traslado de los muebles sino también para realizar las adaptaciones necesarias en el nuevo domicilio para hacerlo habitable.

Por esto es necesario dejarse llevar, no oponerse a las adversidades, nunca nadie dijo que fuera fácil, todo depende del carácter con que te lo tomes, hay que mirarlo como una experiencia, un momento para aprender cosas nuevas, para estar más unidos que nunca. Una mudanza no es el fin del mundo, sino un nuevo comienzo, una nueva oportunidad de rehacer tu vida!

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